La naturaleza de la democracia israelí

Democracia Israel1

 

1000 palabras que deberíamos saber sobre la democracia israelí

Habiendo adoptado una fe monoteísta, la tradición judía a lo largo de los siglos ha reconocido las tendencias pluralistas en sus costumbres y prácticas. En el transcurso de la historia judía este pluralismo se ha manifestado en la existencia de Jasidim (movimiento fundado en Europa en el siglo XVIII, basado en un enfoque expresivo del ritual y el pensamiento judío) y de Mitnagdim (estrictos talmudistas que se dedicaban al puro estudio de textos judíos); de judíos de costumbres sefardíes y ashkenazíes, así como de enfoques cabalistas (místicos) y halájicos (ritualistas). En el Segundo Templo existían grupos saduceos, fariseos, esenios y los especialmente radicales sicaritas. Las antiguas comunidades judías, durante el período del Talmud y luego, en Israel como en la Diáspora, fueron gobernadas por entes representativos electos por cada comunidad (Kehilá), separados de los Batéi Din (las cortes judías religiosas). Un embrión de la separación de poderes. Estas entidades eran electas por las comunidades en las que se desempeñaban y supervisaban todas las actividades sociales de la comunidad. Los distintos cuerpos representativos anteriores a la independencia de Israel se caracterizaron por ser entes voluntarios, proporcionales, pluralistas, partidarios, notándose una división de poderes (legislativo y ejecutivo), cualidades propias de un sistema democrático. Si a todo esto, le sumamos la tradición judía relatada con anterioridad y la influencia democrática europea en la vida de los judíos, podremos comprender la cultura democrática judía-israelí. La democracia se puede medir, es decir, se pueden medir las democracias de acuerdo a su calidad. El “índice de democracia” de The Economist divide a los países en cuatro grupos: países con democracia plena (10 a 8 puntos), países con democracia defectuosa (8 a 6), países con regímenes híbridos (6 a 4 puntos, en donde hay elecciones pero no hay democracia) y países con regímenes autoritarios (4 a 0). De acuerdo a la encuesta de The Economist, Israel se ubica en el puesto 36° en la lista de las mejores democracias del mundo. Se encuentra en el mismo nivel que Portugal, Chile. Italia o Polonia… Todas ellas democracias imperfectas. Israel recibe un notable 7.63 mientras que una democracia perfecta como Francia obtiene un 8.04… No hay tanta diferencia. Todos los estados que viven bajo una amenaza vital, e Israel está en guerra desde su fundación misma en 1948, tienden a reducir libertades individuales a fin de proteger al país. ¡La situación de Israel, que está en guerra, es sensacional! ¿Con qué derecho desde América hispana se crítica la calidad de la democracia israelí? Uruguay (8.17), España (8.05), Costa Rica (8.04) y Chile (7.80) son los únicos países que tienen mejor promedio que Israel en el índice de las mejores democracias en The Economist… y estos tres países no están en guerra como Israel ni tienen que reducir libertades individuales (que reduce el puntaje). Los otros países, Brasil (7.38), Panamá (7.08), Argentina (6.84), México (6.68), Colombia (6.55), Perú (6.54), Paraguay (6.26), Ecuador (5.87), Bolivia (5.79) o Venezuela (5.07) tienen que mejorar bastante sus democracias para comenzar a criticar a Israel. Los que argumentan que Israel no es una democracia tienen la intención de demonizar a Israel. En general, los críticos no se especializan en Ciencias Políticas ni son muy amantes de conceptos demostrables. Los argumentos son variados, “porque no posee una constitución”, “porque es una etnocracia o una teocracia que sirve solamente a los judíos según la ley ortodoxa”, “ya que Israel tiene una ley que permite solamente a los judíos recibir ciudadanía inmediata llamada “Ley del Retorno””, “ya que todos los símbolos del estado, las fiestas oficiales, son judías, ignorando por completo la sensibilidad de las minorías no judías”, que la “pluralidad de partidos y la difícil configuración de  las mayorías parlamentarias confieren aún mayor poder, si cabe, a los partidos extremistas religiosos”, que “los palestinos de los territorios ocupados fueron sometidos a un régimen militar brutal que, aunque sus formas hayan cambiado desde los acuerdos de Oslo, se ha mantenido hasta hoy” o porque no tienen fronteras internacionalmente reconocidas. Durante la mayor parte de los años transcurridos desde su establecimiento, el Estado de Israel se ha mantenido como un oasis de democracia y pluralismo en una región caracterizada por sus regímenes autoritarios. Aunque algunos de ellos ofrecen diversos grados de derechos a sus ciudadanos, ninguno se acerca a los valores democráticos y libertades occidentales que distinguen a la sociedad israelí. Algunos países en el Medio Oriente, como Siria e Irán, son rígidas dictaduras que se caracterizan por la represión interna y el apoyo al terrorismo en el exterior. En algunos países árabes y en Irán, las minorías son oprimidas. En varios de los regímenes árabes la mujer tiene prohibido ejercer cargos políticos o públicos: no puede votar y en muchas otras esferas de actividad está estrictamente limitada. Lamentablemente el concepto de una prensa libre, libertad de expresión de las opiniones propias y difusión de una variedad de ideas y opiniones, no existe en casi ninguno de los países árabes, como sucede en Irán. Aunque algunas naciones árabes otorgan a sus ciudadanos una limitada libertad de expresión, directores de diarios y periodistas son encarcelados o castigados, frecuentemente, por publicar sus opiniones o dar a conocer hechos poco halagadores del régimen. Hablemos sobre la democracia israelí: Israel es una república parlamentaria, la única democracia que contrasta en el Medio Oriente, formada por el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial. Sus instituciones son la presidencia, la Knesset (parlamento unicameral de Israel), el gobierno (gabinete de ministros), el contralor del estado y el sistema judicial. El sistema se basa en el principio de separación de poderes, en que el poder ejecutivo depende del voto de confianza del poder legislativo (la Knesset). La independencia del Poder Judicial (Reshut Ha-Shofetet) está totalmente garantizada por ley. La Knesset está formada por 120 diputados elegidos por sufragio universal y proporcional cada cuatro años. El Parlamento elige al presidente de la república (un cargo protocolario) para un solo periodo de siete años, delega el ejecutivo en el primer ministro, que debe ser miembro del parlamento israelí.

Algunas películas que podrías usar para exponer el tema

Israel: Una Democracia en Medio Oriente (Clase de Gabriel Ben-Tasgal)

Las Elecciones en Israel 2015